Por: Adela Bardales León 1
Adolescentes y Niños trabajan en nuestras calles. Venden caramelos, lustran zapatos, ayudan a sobrellevar el negocio de sus padres, cuidan y limpian carros, alquilan escaleras en el cementerio, realizan labores domésticas, ayudan a cultivar los alimentos en sus chacras.

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Muchas Instituciones promueven «la Erradicación del Trabajo Infantil» como un estandarte social moralista, lo único que consiguen es volverlos más vulnerables como sujetos de derechos, marginarlos y crear de ellos un estigma social.
Si se toma como negativo cada una de las actividades laborales que realizan los hombres, mujeres, adolescentes, niños y niñas; se está negando sus derechos que como seres humanos les es inherente. Utópicamente y de forma equivocada se piensa y pregona que: desde que se cumple los 18 años de edad estamos en la potestad de realizar todas las actividades laborales mencionadas antes y otras más, sin reflexionar conscientemente acerca del contexto, además en el proceso de desarrollo y crecimiento las personas van acumulando aprendizaje y formación para poder sobrevivir en la etapa de joven – adulto. Por ejemplo: en el caso de un niño, niña y adolescente que termina su secundaria, que sus padres no podrán seguir apoyándolo para sus estudios, ¿Qué hará para estudiar? ¿Trabajar? Pero si sus padres por cumplir religiosamente las exigencias de los disque “abolicionistas” no le permitieron a su hijo ayudar en las labores de la casa, aprender algún oficio, solo fue a la escuela y se recreó “a todo dar” en sus tiempos libres y vacaciones, ¿Qué alternativas les dieron a las familias de los adolescentes y niños que desearon sentirse valorados con sus aportes a sus familias; es entonces que si puedo afirmar que a la infancia no se los preparó para la vida menos para la vida laboral y se corre el riesgo de caer con más facilidad en algún vicio social, la mayoría de los padres trabajaron desde pequeños, claro está que fueron otros tiempos, pero su trabajo permitió que salgan adelante a pesar de las carencias materiales.

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El «contexto», debe indicar políticas, actividades y ejecuciones acertadas, para afrontar la pobreza del país, así no verán más niños, niñas y adolescentes trabajando en las calles. Mientras exista pobreza habrá Trabajo Infantil, así que para erradicarlo, primero se debe erradicar la pobreza, no detenerlos como si fueran delincuentes o sensibilizando a la sociedad para que no los toleren, se debe conocer primero, cuál es su situación, cuál es el «contexto» en el que vive, el niño, niña o adolescente trabajador.
Según datos del año 2008, 28 niños de cada 100 trabajan[2], han transcurrido seis años y la población infantil trabajadora ha aumentado, aparecen los expertos, académicos, especialistas en infancia, universidades que brindan maestrías en infancia, los profesionales suman reconocimientos, los políticos se llenan la boca con los discursos de protección para la infancia, pero ¿qué se hace para disminuir los problemas sociales? entre ellos los económicos, cómo se percibe a las familias que viven en hacinamiento, violencia, disfuncionalidad, marginación por su condición. Como harán los padres de familia para que sus hijos ejerzan los derechos fundamentales para desarrollarse, la educación se aleja más de la infancia, si no realizó la educación inicial ya no tiene la posibilidad de ser aceptado en una escuela estatal, con las modalidades educativas impuestas a los niños se los esquematiza, se les niega la opción de escoger su escuela, colegio, disminuye los días de clase, se profundiza la tendencia a deshumanizarse.

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Se debe entender al trabajo desde otra perspectiva: Que dignifique a una persona y que le permita desarrollarse íntegramente, mejorando su calidad de vida. Pero en nuestra sociedad, esto muchas veces no es posible ni en los adultos. Pero la definición del trabajo Infantil, de las personas que promueven la erradicación, no diferencia entre trabajo y explotación. Un niño, niña o adolescente tiene derecho a trabajar, de decidir si quiere mejorar su calidad de vida, ello no tiene por qué interferir en su educación, su recreación o su desarrollo.
Bajo este panorama actualmente se cuenta con más de 50 leyes y normas legales relacionadas con la erradicación del trabajo infantil. Entre los últimos tenemos el Plan Nacional de Acción por la Infancia y Adolescencia 2012 – 2021 y la Estrategia Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil estando el Nuevo Código del Niño y Adolescente en proceso de revisión, sin embargo el trabajo seguirá incrementándose mientras no se mejore el empleo e ingreso familiar, la oferta educativa, el sistema de salud, las alternativas productivas y el control, monitoreo y asistencia de niños y adolescentes víctimas de la explotación laboral y sexual.

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La educación, la recreación y el trabajo, pueden desarrollarse vinculados, en los niños, niñas y adolescentes, de una forma muy positiva para ellos. Pero, el pensamiento de gestión política del país, no conoce en instancia, el pensamiento de los involucrados y gestionados. Hacen, ejecutan, lo que ellos suponen, no lo que se debería hacer en realidad.
Finalmente se debería enfatizar en la vinculación de la enseñanza y el trabajo como uno de los medios más eficaces de transformación de la sociedad, porque lo que se necesita es entender la realidad para avanzar a la transformación social.















